"Los beréberes son un conjunto de pueblos que viven en el Norte de África. Aunque su origen es desconocido, los beréberes ya estaban establecidos en el Norte del continente africano antes de la llegada de los árabes, hacia principios del siglo VIII. De hecho, ya entre los siglos XII y V antes de C., con la presencia fenicia y cartaginesa en las costas septentrionales africanas, los pueblos beréberes vivían en las zonas más aisladas de la región. La historia de los beréberes en Marruecos, es, de hecho, un sinfín de oleadas de conquistas y ocupaciones: tras los cartagineses, vinieron los romanos (a partir de la caída de Cartago en el 146 a. de C), los vándalos (en el siglo V), los bizantinos (un siglo después), los árabes (en el siglo VIII), los portugueses y españoles (en el XV) y los franceses (a principios del XX)"
Esto dice la enciclopedia, pero lo más importante es lo que ellos mismo nos contaron.
Sus familias viven como nómades, en carabanas. Para llegar a verlos deben recorrer cuatro días a camello por el desierto, y estos hombres, como muchos de nosotros, dejan a sus familiar por seis meses al año para ir a trabajar a las ciudades: en este caso como nuestros guías. La propia familia se encarga de transmitirles la cultura, ya que no van a la escuela, y tan mal no lo hacen pues la mayoría hablan como mínimo tres idiomas. ¿Increíble no? Aman el desierto. Y si bien muchos jóvenes pueden ir a las ciudades en busca de aventuras y con ansias de conocimiento, según dicen, todo bereber regresa siempre para morir en su tierra.
Entienden al desierto como una extensión practicamente de su alma, como un camino para llegar hasta el centro del corazón. El lugar dónde el hombre se encuentra consigo mismo.
Por la noche, bajo un cielo sembrado de estrellas, se abrieron a nosotros con sus voces y sus tambores, acompañándonos en un viaje por el tiempo hacia sus raíces.